«Con la donación, lo primero es hablar y preguntar»

Sandra Mihanovich

«Con la donación, lo primero es hablar y preguntar»

Se hizo famosa por cantar el tema «Honrar la vida», de Eladia Blázquez, y llevó cada frase de ese explosivo éxito a la práctica el 13 de agosto de 2012, cuando le donó un riñón a su ahijada Sonsoles Rey. En 2016, Sandra Mihanovich cumple 40 años como artista y cuatro de este inesperado renacer. Porque a partir de esa experiencia se siente una mujer mucho más feliz, más agradecida, más viva.

«Lo que me genera es la certeza de que cuando uno da recibe mucho más de lo que da. Y esto parece una frase linda, pero es posta. La gente me ve y me pega abrazos. Hay una cosa de afecto, de empatía», dice la cantante, que conmovió al país con su gesto de amor y puso en boca de todos la donación de órganos.

«Yo soy una persona común. Siento que tuve la oportunidad y la tomé. En eso me felicito. En general uno se arrepiente mucho más de las cosas que no hace que de las que hace. Aunque se equivoque haciendo», dice, resumiendo su filosofía de ser.

-¿Ya estabas anotada para donar tus órganos antes de lo de Sonsoles? ¿O tu toma de conciencia empezó ahí?

-Siempre dije que era donante cuando me preguntaban en la renovación del registro de conducir, pero como una actitud de vida. Nunca se me cruzó por la cabeza que iba a ser tan donante. El concepto estaba claro, pero de una forma más superficial. Cuando uno se entra a involucrar en el tema lo vivís de otra forma.

-Además nunca pensaste que ibas a donar en vida…

-Ni hablar. Porque toda esta situación fue milagrosa. Todo se alineó para que lo pudiéramos concretar. Por un lado estaba el vínculo con mi ahijada, la hija de Marita, y darle una mano. Yo no soy mamá. Y me empecé a preguntar si quizás era yo la que me tenía que ofrecer. Yo soñé que Sonsoles se moría y su hijo León quedaba a cargo nuestro. Y no le dije nada a Marita. Y en la siguiente entrevista con el doctor Federico Cicora, Sonsoles ya estaba con su riñón deteriorado. Y le pregunté de qué dependía que una persona pudiera donar. Y me contestó que teníamos que tener el mismo grupo sanguíneo, y las dos éramos cero positivo. Y que después había que sacarse sangre y hacer el cross match. Un día, Federico me llamó y me dijo: «Si se tuviera que hacer el trasplante mañana, se podría hacer». Cuando me llegó esa información, el cuerpo me hizo una descarga eléctrica.

-¿Tuviste miedo de morirte?

-No. Yo en general le tengo miedo a la muerte, pero en este caso no. Realmente me generan mucha admiración los médicos que abren a una persona sana, le sacan un órgano y se lo ponen a otra. Es una locura lo que hacen. Ahí arrancamos con el tema legal, porque al no ser consanguínea la ley no lo permite. Es una instancia que resguarda la integridad del Incucai. Justamente nosotros teníamos que dar el ejemplo. Todo el sistema legal funcionó perfectamente, con mucha celeridad y eficiencia.

-¿Tenés alguna secuela?

-Ninguna. Tuve una muy buena recuperación. Sólo la recomendación de tomar dos litros de agua por día. Sonsoles tiene que tomar cuatro. Pero hoy no tomo ninguna medicación.

-La gente aún le esquiva a hablar de la donación de órganos. ¿Qué crees que todavía hace falta desmitificar en relación con este tema?

-Lo primero es hablar y preguntar. Todos los mitos se derriban en el instante en que empezás a hacer preguntas y te dan respuestas. Obviamente no es algo agradable, porque es hablar de la muerte. Pero que tenemos que hacerlo, porque hay 7500 personas que están esperando un órgano. Y de 1000 personas que se mueren sólo cuatro pueden donar órganos. En nuestro país no funciona la comercialización de órganos. Eso no existe. Somos muchos los que podemos dar testimonio, muchos los famosos que se murieron esperando un órgano. No es cuestión de dinero, fama o poder. El Incucai funciona de manera totalmente prolija. Una de las partes más importantes y uno de los flancos débiles es la comunicación entre la persona que está viva y sus familiares. Porque tiene que estar muy claro para el que queda que el que se va quiere donar. Para que todo sea muy expeditivo.

-¿Cuánta energía le dedicás a este tema?

-Yo me puse la camiseta de la donación de órganos porque siento que tengo una responsabilidad. Y todos saben que cuentan conmigo para promoverlo, desde mi cuenta de Twitter y Facebook. Es una tarea que me he impuesto. En mis recitales pongo siempre un video cortito con varias personas que dicen «soy donante». Hay que generar más conciencia. Ojalá podamos conseguir que más gente lo piense, done sangre y se anote en el registro de donantes de médula ósea.

Las cifras en el país:

30 De mayo

Se conmemora en la Argentina el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos

7800 Personas en espera

Son las que necesitan un trasplante según el Incucai (www.incucai.gov.ar)

476 Trasplantes en 2016

Estos órganos provinieron de 191 donantes reales.

 

Micaela Urdinez para Diario La Nación. | Foto: Fernando Massobrio

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