Sandra Mihanovich regaló una noche para recordar

Sandra Mihanovich regaló una noche para recordar

Cálida y cercana, la cantante y actriz recorrió su extensa trayectoria ante un público que aplaudió a una de las artistas más importantes de la canción argentina.

Un artista no es reconocido por otra cosa que no sea el transmitir un mensaje que realmente llegue al público, el cual lo incorpora y lo hace parte de su vida. Sandra Mihanovich, a lo largo de su extensa carrera, ha regalado a su gente un sinnúmero de canciones que alcanzaron a tocar el alma y se anidaron en los recuerdos. Anoche, y como parte de los festejos de sus 40 años en la música, esos recuerdos salieron a la luz en el Teatro Municipal en un emotivo recital que evocó las mejores canciones de Mihanovich.

Volver a escuchar «Vuele bajo» después que se le ha cantado infinidad de veces a los pequeños -y no tanto- de la familia; el «yo te canto con el corazón» dedicado a un ser querido ausente; o el desamor de la letra de «todo me recuerda a ti», no hace otra cosa que transportarnos a momentos especiales de nuestra línea de tiempo. Por eso la interprete subrayó en todo momento que «esta es una celebración en conjunto».

«Es una felicidad enorme poder recorrer la música compartida en estos años», fueron las primeras palabras tras comenzar con una poderosa versión de «Es la vida que me alcanza» de Celeste Carvallo. Como una declaración de todo lo que vendría, el clásico nacional con espíritu retrospectivo le daba inicio a una velada repleta de emociones.

Cordial, cercana y muy cálida, la actriz y cantante dialogó y bromeó con los presentes e incluso le dio contexto a algunas historias «porque veo muchos jóvenes en la platea». Así recordó como empezó todo, con aquella publicidad de Jockey hace ya cuatro décadas en la que cantaba «Falta poco tiempo». A lo largo de la hora y media de show hubo repasos por segmentos televisivos (como «Sobrevivientes», canción de la novela Vulnerables; o la versión de «Sin tu amor» para Costumbres Argentinas), momento de peña («Me contaron que bajo el asfalto», «Con tu ausencia») y hasta de reconocimiento para artistas de la ciudad.

En este caso Sandra invitó a Ruli Cazabet, compositor e intérprete olavarriense con el que compartió el citado «Vuele bajo» y luego le permitió lucirse en solitario con su celebrada canción «Wenteleufü», dedicado a los mapuches despojados de sus tierras. También hubo momento de homenaje a los héroes de Malvinas con una canción sobre la base de un poema de Jorge Luis Borges que no canta habitualmente: «Milonga de un soldado». Sin dudas un momento movilizante.

Un momento para la anécdota fue en uno de las obras cumbres de su repertorio, «Puerto Pollensa», que en mitad de la canción dio un giro totalmente inesperado y de repente tomó un ritmo de cumbia colombiana que levantó a una platea eufórica. «Es como un sacrilegio que uno hace…», bromeó ante semejante contraste.

La recta final fue con un himno tras otro: «Soy lo que soy» marcó el cierre «oficial» bajo un aplauso cerrado y «Honrar la vida» y «María María» llegaron para los bises. Sin embargo el «una más…» fue más fuerte y tras unos minutos Mihanovich regresó con su guitarra, regaló una canción más y le puso el broche para una noche inolvidable, como sus canciones.

 

Vía | El Popular – Por Ignacio Cardone

Compartir