La cantante argentina llega al Sodre el 24 de abril para celebrar en versión sinfónica su disco emblemático, el mismo día de su cumpleaños.
A Sandra Mihanovich se le iluminan los ojos cuando habla. Se ríe con facilidad, recuerda anécdotas, se entusiasma y lo contagia. Conserva algo de la energía de una niña curiosa, esa que todavía parece sorprenderse con lo que le trae la vida.
Está en Uruguay en la previa de un concierto especial: el espectáculo sinfónico con el que celebrará Soy lo que soy, uno de los discos más emblemáticos de su carrera, que va por los 42 años y que el próximo 24 de abril llegará al Auditorio Nacional Adela Reta del Sodre. La fecha, además, coincide con su cumpleaños.
“Es un gran regalo para mí. En Uruguay me tratan con cariño desde el barco hasta acá, en todo momento. El amor es total, así que es ida y vuelta; me gusta poder tener la constancia de venir”, dice con una sonrisa.
Este año, además, marca otro aniversario importante: Mihanovich cumple 50 años con la música. Medio siglo de carrera, más de 20 discos y una trayectoria que la llevó por escenarios de distintos países.
El concierto que presentará en Montevideo tiene algo particular: en lugar de seleccionar algunos temas del disco, lo interpretará por completo. “Eso significa reencontrarme con canciones que por ahí nunca más canté. Porque con el tiempo van quedando las más conocidas, las que la gente más pide. De 11 canciones, a lo mejor hay tres que siguen sonando siempre. Pero hay otras ocho que una ya no canta más. Entonces, volver a ellas es muy bello”, expresa.

La propuesta fue pensada junto al músico y productor que la acompañó desde los inicios, Leo Sujatovich, quien también participó en el álbum original. La idea era recrear ese universo musical, pero desde el presente.
“Le dije: ‘Leo, quiero que sea aquello, pero hoy. Entonces sigue siendo aquello, con un sonido más actualizado, con algunos cambios de ritmo, pero en definitiva el que escuchaba el disco lo va a volver a escuchar”, detalla.
El espectáculo suma a una gran orquesta —con músicos del Sodre y de Uruguay— además de su banda habitual, en la que también hay una historia familiar.
“Allí está mi hermano, que cumple 50 años conmigo, Vane [Iván] Mihanovich. Toda una vida juntos. Y también está mi sobrina Sol, su hija, que canta, toca la guitarra y forma parte del equipo. Es mi coequiper total”, cuenta, y dice disfrutar de la riqueza que surge de la fusión entre distintas generaciones.
La canción que lleva el nombre del disco es la versión en castellano del tema del musical de Broadway “La jaula de las locas”, que luego alcanzó difusión global en la voz de Gloria Gaynor. Mihanovich la conoció en un boliche en Río de Janeiro, interpretada por una drag queen, y fue amor a primera escucha: no dudó en querer hacerla suya.

Su lanzamiento en 1984 se dio en un contexto muy particular, ya que Argentina acababa de recuperar la democracia y el clima social estaba atravesado por una sensación de libertad recién recuperada.
“Fue el primer año de democracia. Alfonsín había asumido en diciembre del 83, así que el 84 fue un año de euforia democrática. Era como una resurrección, donde todos queríamos decir ‘Soy lo que soy’, por una cosa o por otra”, señala.
“Si bien había partido de una minoría y de un significado relacionado con la sexualidad, trascendió enormemente ese sentido. Realmente, se ha convertido en un himno absolutamente inclusivo. Es el más inclusivo de todos: nadie queda afuera. No hace falta ser gay para cantar ‘Soy lo que soy’. “Cualquiera puede cantarlo, cualquiera puede sentirlo”, remarca.
Para ella, las canciones dejan de pertenecerle solo a quien las canta. “Yo he tenido la oportunidad de encontrar canciones con las cuales la gente se ha sentido identificada. Entonces dejaron de ser mías, significan cosas para cada uno: forman parte de la vida, de los momentos, de las tristezas, de las alegrías”, señala.
Por eso, asegura, siempre pensó que la música tiene algo especial, una magia casi inexplicable. “Yo siento que los que nos dedicamos a esto somos canal. La música pasa a través de nosotros y conecta. Siempre digo que es sanadora”, reflexiona, sin perder la sonrisa.
En 2024, cuando el disco cumplió 40 años, decidió revisitarlo. El proyecto incluyó un documental y una reedición que llegará a plataformas en mayo. “Fue como una resurrección, un reciclado de ese material. Tenemos todo filmado y grabado y seguramente lo vamos a compartir después de mi cumpleaños”, puntualiza entusiasmada.
Después de cinco décadas de carrera, su forma de prepararse para un show también cambió. “Ahora soy más prolija. Trato de hacer ejercicios, de vocalizar, de entrar en calor. Cuando era más chica, era medio salvaje, me mandaba así”, admite entre risas. Pero el cambio más profundo dice que tiene que ver con el modo de habitar el tiempo.
“Con los años, uno empieza a valorar más el ahora, el momento. Parece una contradicción, pero al tener menos tiempo uno está menos apurado. Es como aprender a estar más presente, y esto te sirve para la vida en general”, reflexiona.
Mihanovich no reniega de los cambios de la industria musical ni de las nuevas generaciones. Al contrario: disfruta cuando aparecen desafíos inesperados.
Hace algunos años, por ejemplo, fue convocada para integrar el elenco de la obra Brujas en Buenos Aires. “Cuando me llamaron, pensé: ‘¿A mí?’. Porque yo he actuado, pero no soy actriz de la envergadura de mujeres como Moria Casán. Pero después pensé: ‘Esto es una oportunidad, tengo que hacerlo’. Y terminé con 350 funciones”, cuenta.
Algo similar siente cuando colabora con artistas más jóvenes, como ocurrió cuando fue invitada por Lali a cantar juntas. “Si yo quisiera transformarme en alguien que no soy, cagamos. Pero sí puedo sumar cosas nuevas. Canté con Lali y estaba feliz. Desde mi lugar: no dejé de ser Sandra. Hay muchos artistas nuevos haciendo cosas muy interesantes”, dice con franqueza.

Cuando se le pregunta quién cree que es hoy, después de tantos años de música y escenarios, la respuesta vuelve a ser sencilla, pero profunda. “Soy una mujer afortunada y privilegiada. Tuve la posibilidad de hacer lo que me gustaba, de elegir mi camino. Encontré el amor, me rodeé de amor y además pude ganarme la vida haciendo lo que me gusta, que no es menor. Tengo salud y muchas ganas de seguir haciendo cosas. Así que soy una mujer feliz y agradecida”, reflexiona.
Esa idea —la de poder elegir— aparece varias veces en la conversación, casi como una filosofía de vida. “Creo que, para cualquiera, la mayor felicidad es poder elegir cómo vivir, elegir la familia; todo lo que uno pueda elegir es una enorme posibilidad”, agrega.
Tal vez por eso, después de 50 años de carrera, Mihanovich sigue abierta a lo inesperado. A aceptar desafíos, a experimentar cosas nuevas, a dejar que las cosas fluyan. “Uno tiene que aprender hasta el final de sus días. Esa capacidad de sorprenderse y de aprender es la pulsión por la vida”, concluye.
El 24 de abril, en el Sodre, festejará por todo eso: su música, el disco que marcó a varias generaciones y también su cumpleaños. “Nunca tuve un festejo así de grande”, dice emocionada. Será una noche para compartir y celebrar, justamente, ser lo que se es.
Las entradas para el show sinfónico están a la venta en Tickantel.
Por Valentina Rodríguez para “Montevideo Portal” – 10.03.2026
